La vida consagrada de Teruel y Albarracín fortalece sus lazos de comunión

La Asamblea anual de inicio de curso de la CONFER Diocesana de Teruel y Albarracín reunió el pasado 26 de septiembre a 25 religiosos/as y miembros de Sociedades de Vida Apostólica de las distintas comunidades presentes en la diócesis.

El encuentro tuvo lugar en la Parroquia de La Milagrosa, de los Padres Paúles, en Teruel, y contó con la presencia de los dos religiosos que forman nuestra comunidad del Colegio San Nicolás de Bari de la capital turolense: el P. Miguel Argente y el P. José Mª Simón. Este último es, además, presidente de la CONFER Diocesana desde diciembre de 2025.

Junto a ellos, representantes de las Hijas de la Caridad, las Hermanas de la Doctrina Cristiana, los Hermanos de La Salle, los Hermanos de la Cruz Blanca, los Padres Franciscano y los Padres Paúles, que acogieron fraternalmente a todos los participantes en su comunidad.

La jornada comenzó a las 12:00 horas con la celebración de la Eucaristía, centro y fuente de la vida consagrada, presidida por el P. José Mª Simón. Posteriormente, a las 12:45 horas, se celebró la Asamblea, en un ambiente de fraternidad y comunión, que concluyó con una comida fraterna.

La Asamblea tuvo dos momentos principales. En primer lugar, se realizó una memoria agradecida del curso 2025/2026, repasando las principales actividades desarrolladas y valorando especialmente los encuentros de oración, la Jornada de la Vida Consagrada y la presencia conjunta de las distintas comunidades en la vida de la diócesis.

A continuación, se presentaron las propuestas y actividades previstas para el curso 2026/2027, con el deseo de seguir fortaleciendo la comunión entre las comunidades y de hacer más visible y cercana la presencia de la vida consagrada en Teruel y Albarracín. Todo ello, en comunión con la Iglesia diocesana y en sintonía con el lema del nuevo curso pastoral.

El encuentro permitió retomar el nuevo curso desde la fraternidad, el compartir y la ilusión renovada. En una diócesis en la que muchas comunidades son pequeñas y sus miembros son pocos, estos espacios de encuentro ayudan a experimentar que la vida consagrada, desde la diversidad de carismas y congregaciones, continúa siendo una presencia evangélica significativa.

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