Una experiencia de fe, comunidad y encuentro junto al papa León XIV

Por Enrique Campaña (JUVAM) y Juan Carlos Campaña (GAMA)

Con las maletas llenas de camisetas, gorras, ilusión y ganas de compartir la fe en comunidad, un grupo de jóvenes amigonianos de Sevilla emprendimos el pasado 5 de junio nuestro viaje hacia Madrid para participar en el histórico encuentro con el papa León XIV. Lo que comenzó como un desplazamiento cargado de expectativas se convirtió en una profunda experiencia espiritual y fraterna que dejó huella en todos los participantes.

La expedición partió a primera hora de la mañana desde Sevilla. Durante el trayecto, además de comenzar a estrechar lazos entre los integrantes de los distintos vehículos, hubo tiempo para disfrutar del turismo rural y hacer una parada en la localidad cacereña de Hervás, donde el grupo pudo contemplar el paisaje y compartir una comida antes de retomar la ruta hacia el Colegio Santa Rita de Madrid.

A la llegada, la alegría de los reencuentros marcó el ambiente desde el primer momento. Jóvenes y adultos procedentes de distintos grupos de la Familia Amigoniana, especialmente de JUVAM y GAMA, fuimos llenando las instalaciones del colegio con abrazos, conversaciones y sonrisas. La jornada concluyó con una oración comunitaria en la que comenzó a profundizarse en el lema del encuentro: «Alza la mirada». Preguntas como «¿Hacia dónde va mi mirada?» o «¿Qué me hace apartarla de Jesús?» ayudaron a preparar interiormente a los participantes para los momentos que estaban por venir.

La mañana del sábado estuvo dedicada a la convivencia y al deporte. Tras la celebración de la Eucaristía, los jóvenes participamos en diversas actividades deportivas y juegos que favorecieron el conocimiento mutuo y fortalecieron el espíritu de grupo. Después de la comida, llegó el momento de dirigirnos hacia el lugar asignado para participar en la vigilia con el Santo Padre.

Las largas colas, el intenso calor y las dificultades de acceso no lograron empañar la ilusión de los asistentes. La espera estuvo amenizada por actuaciones musicales y por el ambiente festivo que se respiraba en las calles, repletas de peregrinos llegados de numerosos lugares. Todo cambió cuando apareció el papa León XIV. La emoción fue inmediata y profunda. Muchos vivimos aquel instante con lágrimas en los ojos, conscientes de estar participando en un acontecimiento único.

El mensaje del Santo Padre invitó a fortalecer una fe que renace y se renueva, recordando la importancia de experimentar el amor de Dios en todas las circunstancias de la vida, incluso en medio de las preguntas, las dudas y las dificultades. La posterior adoración eucarística nos dejó una profunda impresión, convirtiéndose para muchos en uno de los momentos más intensos del encuentro. La jornada concluyó con un animado concierto de Hakuna, que puso el broche final a un día inolvidable.

El domingo, aunque algunos encontramos dificultades para acceder a la zona reservada para la celebración, nada impidió vivir con intensidad la Eucaristía presidida por el Papa. La alegría, la emoción y el sentimiento de comunión volvieron a hacerse presentes. No importaban las incomodidades ni el cansancio acumulado: el ambiente de oración y unidad permitía experimentar una profunda paz interior y una renovada cercanía a Dios. Cuando terminó, sentimos dentro de nosotros una plenitud de satisfacción y el espíritu renovado de querer que ese momento no acabe nunca.

Tras la comida de despedida en el Colegio Caldeiro, llegó el momento de emprender el regreso. Volvíamos a nuestros hogares con el corazón agradecido, fortalecidos en la fe y convencidos de haber vivido una experiencia transformadora que había llenado aún más de fe nuestra alma.  Una vivencia de Iglesia universal, de fraternidad amigoniana y de encuentro con Cristo que permanecerá en la memoria de todos. Como expresaba uno de los asistentes al finalizar el viaje: «Al cielo se llega en equipo, y el mío es el que Dios ha soñado para mí».

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