
Por P. Félix Martínez
Como capellán de los centros cerrados de la Comunidad de Madrid El Laurel y El Lavadero, fui invitado por el Arzobispado de Madrid, y más concretamente el área de Pastoral Social, a participar en la visita del papa León XIV al Centro de Información y Acogida de Cáritas Diocesana de Madrid (CEDIA). Después de todos los trámites protocolarios de autorizaciones oportunas, allí me hice presente el sábado 6 de junio por la tarde, acompañado de dos jóvenes que han estado en los dos centros de menores: Marco, de El Lavadero, y Agustina, de El Laurel.
En sus palabras a los presentes, León XIV nos recordó que el amor de Cristo nos empuja hacia los hermanos, y la caridad y la solicitud con que respondemos a sus impulsos son la prueba de nuestra fe. “Aquí́, la alegría y el dolor de cada uno son la alegría y el dolor de todos y, al escucharnos mutuamente, afrontamos juntos los retos, sin ignorar la complejidad de las situaciones y, al mismo tiempo, sin dejar de lado las exigencias de la caridad y la justicia”, recogía en su discurso.

El Papa también hizo referencia a las palabras del lema de la visita del viaje, “Alzad la mirada”, para explicar que “son una invitación a contemplar los campos que, maduros, esperan la cosecha, y nos recuerdan que la caridad no admite demoras”.
También nos invitó a “volver a leer el Evangelio, para no correr el riesgo de sustituirlo con la mentalidad mundana. No es posible olvidar a los pobres si no queremos salir fuera de la corriente viva de la Iglesia”. “El Señor nos invita a mirar a los que sufren a los ojos y a hacer de la ayuda ante todo un encuentro de hermanos unidos en el único abrazo del Padre”, subrayó.