
Por Mª Eugenia Fernández
Godella se convirtió en el epicentro del carisma amigoniano los días 12 y 13 de junio para acoger la celebración de la XXX Asamblea Nacional de Cooperadores Amigonianos. Bajo el inspirador lema “Volved al corazón”, el encuentro se desarrolló en un ambiente impregnado de alegría, fraternidad y un profundo deseo de renovación espiritual y comunitaria.
La cita contó con una nutrida representación de los grupos de Oliva, Torrent, Teruel, Godella y Colonia. Aunque se constató con cariño la ausencia de las delegaciones de Madrid y Hellín, el espíritu de unión y oración mantuvo a toda la familia amigoniana firmemente conectada.
Uno de los momentos más emotivos y vibrantes de la Asamblea fue la celebración del compromiso oficial de María Luisa y Eduardo. Su paso al frente fue recibido con inmensa alegría por todos los presentes, significando un testimonio vivo de entrega y renovación para los Cooperadores Amigonianos.

Además, en el marco institucional de la Asamblea, se procedió a la elección y renovación de cargos de gestión para el próximo periodo. Tras las correspondientes votaciones, María Luisa Navarro fue elegida como nueva secretaria de la organización, mientras que la responsabilidad de vocal suplente recayó en Josefina Carratalá. Toda la asamblea agradeció su generosidad y disposición para el servicio de la comunidad.
Mirando hacia el futuro inmediato, la Asamblea definió la hoja de ruta académica y espiritual para las comunidades. Los nuevos temas de formación que guiarán el estudio y la oración de los grupos durante el curso 2026-2027 se centrarán en dos ejes fundamentales:
- El Documento Fundante de la Familia Carismática Amigoniana, para profundizar en las raíces de la identidad y herencia compartida.
- La Carta Encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, un documento clave que aborda la custodia de la persona en la era de la inteligencia artificial y la primacía de la dignidad humana frente a la técnica.
El programa formativo permitió a los asistentes profundizar en su vocación a través de las dinámicas “La ciudad de los pozos” y “Que no se apague la llama”. Ambas herramientas sirvieron de marco para compartir la realidad de cada zona, recopilando detalladamente las actividades en marcha y las preocupaciones actuales que afronta cada grupo.

Durante las sesiones de trabajo se escuchó también la crónica de la visita de la presidenta internacional al Encuentro de Moderadores, celebrado a finales de mayo en el Vaticano. La Asamblea también coincidió unánimemente en la necesidad de potenciar cinco pilares esenciales en el día a día de la institución: la responsabilidad, la corresponsabilidad, el trabajo en equipo, la escucha activa y el acompañamiento mutuo.
La vida litúrgica fue el motor que alimentó cada jornada. Los participantes compartieron intensos momentos de fe a través del rezo de Vísperas y Laudes, el tradicional Rosario de la Aurora, una emotiva Adoración Eucarística y la celebración de la Eucaristía, donde se dieron gracias por los frutos de estos treinta años de asambleas y por el nuevo compromiso de los hermanos.
El broche de oro a este intenso fin de semana de reencuentro lo puso una comida fraterna, reflejo de una mesa compartida donde se renovaron lazos de amistad y el compromiso de seguir siendo luz y pedagogía del amor allá donde cada cooperador realiza su labor.