XV Encuentro Deportivo Amigoniano: Allí estuve yo

Por P. José Luis Gómez de Segura

Sí, allí en Pamplona estuve yo en el XIV Encuentro Deportivo Amigoniano, que el fin de semana del 30 y 31 de mayo ha reunido al alumnado de 5º y 6º de Primaria a los siete Colegios Amigó de toda España para compartir mucho más que deporte.

El fútbol, el atletismo y el baloncesto ha unido a niños, profesores, monitores y padres para celebrar la amistad, el esfuerzo y los valores que unen a todos como familia amigoniana. Unos compitiendo, otros animando, todos compartiendo la alegría de estar celebrando un encuentro lleno de movimiento y vida. Con alegría cuando el equipo marcaba un tanto y con esperanza de remontar cuando un equipo perdía. Claro que no siempre puede uno ganar. Perder es también de campeones, porque se aprende a superarse.

La agradable convivencia, el compañerismo y el espíritu deportivo quedan grabados sobre todo en el corazón de los que vivieron activamente este encuentro. La leyenda ‘Un partido de fútbol’, leída en la misa, refleja este espíritu: “como cada uno hacía su trabajo, porque sabía que necesitaba a todos los demás, el balón avanzaba lento pero seguro. Y cuando hubo unido los corazones de las once jugadoras y jugadores, el equipo respiró aliviado y marcó el gol de la victoria”.

Nos sentimos bien atendidos tanto por los hermanos de la comunidad del Colegio P. Luis Amigó como por todo el equipo de responsables y colaboradores del centro. Disfrutamos de un clima agradable, sobre todo por las noches. También eso contribuyó al éxito de una auténtica fiesta del deporte y los valores humanos. Ahora a esperar al próximo encuentro.

Para mí, que presidí la Eucaristía dominical, fue algo especial estar allí. Siendo adolescente, tuve el primer contacto con los amigonianos en el anterior colegio de San Antonio en la Chantrea, donde mis tíos vivían y allí participaban en la misa del domingo del Colegio. Yo les visitaba durante las vacaciones. Un día, después de la misa, me preguntó el P. José: “Y tú, ¿qué quieres ser?”. Yo tenía por aquel entonces 16 años. La pregunta me acompañó cuando volví a mi casa. Y hoy soy amigoniano y estoy aquí.

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