Una intensa experiencia de fe, formación y fraternidad con los aspirantes de Benín

Por Fr. Sylvestre HOUNGBO

En el marco del Triduo Pascual que acabamos de celebrar, los aspirantes de nuestra comunidad Mártires Amigonianos de Calavi (Benín) han vivido un tiempo de oración, convivencia fraterna y formación espiritual del 1 al 5 de abril. El encuentro contó con la participación de 19 jóvenes, entre ellos 9 aspirantes externos y 10 ya integrados en el proceso formativo, y también con los novicios de la comunidad.

Uno de los momentos más destacados tuvo lugar el Jueves Santo, durante la jornada compartida con las Hermanitas de los Pobres en Tokan. Esta experiencia resultó especialmente rica tanto en el plano espiritual como humano, fortaleciendo los vínculos entre los aspirantes y con la comunidad religiosa. A lo largo del día se sucedieron diversos momentos significativos, como un espacio formativo, ratos de oración, un sincero compartir fraterno y una experiencia de apostolado junto a las personas mayores, misión propia de las Hermanas.

La celebración de la Cena del Señor constituyó el centro espiritual de la jornada, vivida en un ambiente de recogimiento y comunión. Posteriormente, los participantes prolongaron este clima de interioridad con un tiempo de adoración nocturna, propiciando un encuentro personal con Cristo.

El resto de los días del Triduo estuvo igualmente marcado por la participación activa en las celebraciones litúrgicas propias de este tiempo, como el Viernes Santo, el Sábado Santo y la Vigilia Pascual. Un programa cuidadosamente estructurado permitió a los participantes adentrarse progresivamente en el misterio pascual, profundizando en el sentido del sacrificio, la muerte y la resurrección de Cristo.

El triduo concluyó el domingo 5 de abril en un ambiente festivo y fraterno, con una comida compartida entre todos los asistentes y la comunidad. Este momento de convivencia sirvió para celebrar juntos la alegría de la Resurrección y cerrar la experiencia vivida.

En conjunto, el Triduo Pascual ha supuesto una vivencia enriquecedora en los ámbitos espiritual, humano y comunitario, contribuyendo a fortalecer la fe de los aspirantes, afianzar sus lazos fraternales y renovar su compromiso en el camino vocacional.

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