
Por Cristina Ortiz de Guinea
Diversas instituciones educativas católicas europeas pusimos el broche final al Proyecto Vía 2024-2026 tras un encuentro celebrado en Atenas a finales de marzo, en el que analizamos los avances logrados y los retos futuros en materia de protección de niños, niñas y adolescentes. Este proyecto, impulsado por Diktya Foundation y desarrollado a lo largo de más de un año y medio, ha reunido a más de diez entidades con el objetivo de avanzar de manera conjunta en la creación de entornos educativos seguros.
Entre las entidades participantes se encuentra nuestra Provincia Luis Amigó, que durante este año y medio hemos contribuido activamente al desarrollo del proyecto y a la construcción del documento de riesgos gracias al trabajo de Rafael Yagüe, Gema Rodríguez y de quien esto escribe. Durante este tiempo, hemos trabajado aspectos clave como la definición de estándares comunes de protección, la respuesta a nuevas formas de violencia y la implantación de protocolos de buen trato.

Uno de los ejes centrales del proyecto ha sido la elaboración de un documento conjunto orientado a la identificación de riesgos y factores asociados en organizaciones católicas europeas, con el propósito de mejorar la prevención, la gestión institucional y la toma de decisiones. Este trabajo previo nos permitió centrar las jornadas de Atenas en una reflexión compartida y en la puesta en común de experiencias. Durante el encuentro en Atenas, analizamos la realidad de nuestros respectivos contextos, identificando logros, desafíos y áreas de mejora. Asimismo, destacamos la importancia de la cooperación internacional y del trabajo en red como elementos clave para consolidar una cultura común de protección de la infancia.
Los amigonianos hemos valorado positivamente nuestra participación en este proyecto, reafirmando nuestro compromiso con el cuidado integral de los menores y agradeciendo a Diktya que haya contado con nosotros. El encuentro en Atenas no solo nos ha servido para cerrar esta etapa, sino también para sentar las bases de futuras líneas de trabajo. Todas las instituciones coincidimos en la necesidad de seguir implementando lo aprendido, adaptándolo a cada realidad local, pero sin perder una visión compartida. Consolidando así un punto de partida para continuar fortaleciendo la protección de la infancia en el ámbito educativo europeo.