
La celebración de la Virgen de los Dolores, patrona de la Congregación, ha sido de nuevo el marco elegido para inaugurar el Mes de la Amigonianidad 2026, que lleva por lema «Vidas que son semillas de misericordia». Una celebración compartida por religiosos, religiosas y miembros de la Familia Amigoniana que ha servido para poner la mirada en la historia recibida y, al mismo tiempo, renovar el compromiso de seguir haciendo de la misericordia el corazón de la misión amigoniana.
La Eucaristía, que ha tenido lugar en la parroquia Nuestra Madre del Dolor, en Madrid, ha estado presidida por el párroco, P. Félix Martínez, acompañado por sacerdotes de las distintas comunidades de Madrid. En torno al altar se congregaron religiosos, religiosas, familiares, colaboradores y miembros de la Familia Amigoniana para dar comienzo a un mes especialmente significativo.
La celebración comenzó con las palabras de bienvenida de Fr. José Miguel Bello, superior provincial, quien invitó a vivir este Mes de la Amigonianidad como un tiempo para celebrar y agradecer el camino recorrido, pero también para renovar la misión recibida del padre Luis Amigó, teniendo siempre como modelo a Nuestra Madre de los Dolores: “Comenzamos este mes cobijados bajo la mirada amorosa de nuestra Madre de los Dolores, en el día de su festividad, quien contempló y acompañó los sufrimientos de su hijo Jesús. Al recordarla al pie de la cruz, no podemos olvidarnos de tantas personas y familias que hoy sufren los efectos declaradores de la violencia y la injusticia”.

En su homilía, el P. Félix Martínez también quiso hacer hincapié en nuestra misión como Familia Amigoniana al servicio de los demás: “Durante este mes que iniciamos debemos fortalecernos para seguir acompañando a quienes el Señor pone en nuestro camino: centros de atención especializados con menores, jóvenes, familias, comedores sociales, en colegios, parroquias, etcétera. Que las distintas celebraciones de este mes que iniciamos nos ayuden a sentirnos parte de una misma familia, a reforzar nuestra identidad, nuestra vocación para que entre todos podamos hacernos y hacer mucho bien en nuestros contextos cotidianos”.
La acción de gracias de la celebración corrió a cargo de la Hna. Matilde Mena, superiora provincial de las Hermanas Terciarias Capuchinas, que puso voz al agradecimiento compartido por tantos años de historia, entrega y servicio. “En este inicio del Mes de la Amigonianidad queremos dar gracias por nuestra Familia Carismática Amigoniana, por el legado de nuestro P. Fundador y por todas las personas que han sembrado misericordia. Damos gracias también por nuestros mártires, que su ejemplo son anime a vivir con autenticidad nuestra fe”
Este Mes adquiere un significado especial al coincidir con el 25.º aniversario de la beatificación de los mártires amigonianos, celebrada en Roma en 2001. Su testimonio constituye una parte esencial de la memoria de la Congregación y ofrece a toda la Familia Amigoniana una oportunidad para volver a sus vidas, recordar su entrega y descubrir en ellas una expresión radical de fidelidad a la vocación recibida.

Además, La celebración incorpora también otro aniversario significativo para la espiritualidad que inspira a la Familia Amigoniana: el VIII Centenario de la muerte de san Francisco de Asís. La figura del santo de Asís recuerda la raíz franciscana del carisma amigoniano y su invitación a vivir desde la fraternidad, la sencillez, la cercanía y el cuidado de quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.
Con esta celebración se abre un Mes de la Amigonianidad que invita a toda la Familia Amigoniana a detenerse, mirar la propia historia y reconocer las muchas vidas que han contribuido a construirla. Religiosos, religiosas, personas laicas, profesores/as, educadores/as, profesionales, jóvenes y tantas personas vinculadas a las obras amigonianas forman parte de una historia que sigue escribiéndose.