La 2ª Asamblea de África impulsa una misión amigoniana sostenible y comprometida

Del 12 al 15 de octubre, Costa de Marfil acogió la 2ª Asamblea de religiosos de África, un encuentro de reflexión, diálogo y planificación que reunió a los religiosos de las comunidades Luis Amigó y Buen Pastor, de Costa de Marfil, y Mártires Amigonianos, de Benín. Junto a ellos, Fr. Pablo Blasco, responsable de la pastoral provincial, Olga Regueira, responsable de cooperación internacional, y Gema Rodríguez, responsable de buen trato.

Acompañados por el P. General, Fr. José Ángel Lostado; el vicario general, Fr. Jesús María Echechiquía; el provincial, Fr. José Miguel Bello, y el vicario provincial, Fr. José Vicente Miguel, los participantes compartieron inquietudes, experiencias y propuestas para consolidar nuestra presencia en el continente y fortalecer nuestra misión.

La jornada inicial estuvo marcada por la celebración de la Eucaristía en la parroquia de la Inmaculada Concepción, una de las primeras parroquias católicas de Costa de Marfil, y por la visita a la tumba del padre Francisco Javier Arizcuren, fallecido en 2020. El homenaje permitió recordar con cariño y gratitud su vida dedicada a las personas más vulnerables. Tras este encuentro fraterno, la asamblea quedó oficialmente inaugurada por el P. General y el superior provincial, dando comienzo a varios días de trabajo intenso y participativo.

La formación y la promoción vocacional centraron buena parte de las primeras sesiones, analizando la necesidad de compatibilizar el acompañamiento de las nuevas vocaciones con la formación de postulantes, novicios y juniores, así como con la preparación de los religiosos y colaboradores que sostienen las obras amigonianas. Entre las prioridades señaladas destacaron la formación de formadores, el acompañamiento personal, la actualización de los programas formativos y la preparación especializada para responder a las necesidades de cada obra. También se subrayó que la vida comunitaria constituye el primer espacio de formación y transmisión del carisma.

La asamblea abordó igualmente la autonomía económica, la gestión y la cooperación internacional. Los participantes reflexionaron sobre cómo administrar el patrimonio y desarrollar proyectos coherentes con la misión, capaces de generar un impacto social significativo. En este ámbito, se presentó la planificación estratégica de la cooperación internacional para el desarrollo correspondiente al periodo 2027-2032, cuyas futuras decisiones tendrán en cuenta las aportaciones y conclusiones del encuentro. La reflexión puso de manifiesto la importancia de diversificar las fuentes de financiación, fortalecer los recursos propios y formar a los religiosos en administración y gestión.

Otro de los temas centrales fue el crecimiento de las comunidades y las obras apostólicas. Se destacó la conveniencia de consolidar primero la presencia en los países donde la Congregación ya está presente, especialmente Costa de Marfil y Benín, antes de plantear nuevas aperturas. Entre las posibilidades de futuro se contempló una misión exploratoria en Togo, siempre precedida de un estudio realista sobre las necesidades y condiciones del país. También se expresó el deseo de fortalecer los servicios existentes y recuperar la colaboración con el sistema judicial de menores, manteniendo la atención a niños, niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad como eje prioritario de la misión.

La cultura del buen trato, la prevención del abuso y el autocuidado ocuparon asimismo un lugar destacado. A través de las aportaciones compartidas durante las sesiones, se profundizó en la importancia de la empatía, el respeto, la escucha activa, la comunicación no violenta y el reconocimiento de la dignidad de cada persona. Los participantes coincidieron en que el acompañamiento educativo y pastoral debe desarrollarse desde la cercanía, la prudencia y la misericordia, promoviendo espacios seguros y de confianza. Para avanzar en esta línea, se planteó reforzar la formación preventiva y designar responsables de referencia en las comunidades.

La reflexión sobre la vida comunitaria permitió abordar también los retos que acompañan al crecimiento de la presencia amigoniana en África. Los participantes destacaron la necesidad de combinar una organización adecuada y unas normas claras con la flexibilidad, la creatividad y la apertura a nuevas experiencias pastorales y litúrgicas. El perdón, la sinodalidad y la solidaridad fueron señalados como valores esenciales para fortalecer la convivencia y responder a las necesidades de los hermanos y sus familias. Asimismo, se identificó la conveniencia de estudiar las distintas realidades nacionales en materia de seguridad social y previsión para el futuro.

Las conclusiones compartidas al término de la Asamblea pusieron de manifiesto que la presencia amigoniana en África se encuentra todavía en una fase de consolidación, con importantes retos formativos, organizativos y económicos. Por ello, se reafirmó que la madurez de las comunidades y la preparación de religiosos y laicos deben preceder a cualquier expansión material o nueva apertura. La formación permanente, tanto de los religiosos como de las personas colaboradoras, será fundamental para garantizar la continuidad de la misión y preparar a quienes asumirán responsabilidades educativas, pastorales e institucionales.

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Entre las líneas de trabajo para los próximos años figuran también la mejora de la producción local y de sus canales de comercialización, la sensibilización sobre la atención a jóvenes con problemas de adicciones y el estudio de nuevas infraestructuras que respondan a las necesidades de las comunidades. Todas estas propuestas deberán concretarse mediante una planificación responsable, atendiendo a los recursos disponibles y al impacto social esperado.

La Asamblea concluyó con una puesta en común de las reflexiones y propuestas, seguida de una emotiva Eucaristía presidida por el padre general. Los participantes agradecieron a Fr. José Ángel Lostado y Fr. Jesús María Echechiquía su acompañamiento durante estos días, en los que también pudieron reencontrarse con antiguos y fieles cooperadores amigonianos en Costa de Marfil.

El encuentro deja abiertas cuestiones que requerirán nuevos análisis y decisiones, pero confirma una voluntad compartida: seguir creciendo, fortalecer la identidad y el carisma amigonianos y construir una misión cada vez más sostenible, preparada y comprometida con la protección de la infancia y la juventud vulnerable en África.

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