
Conocí la Congregación en 1984, cuando se hicieron cargo de la dirección y administración de un Centro de Menores: la Colonia Hogar Mons. Emilio Di Pasquo, que atendía a 60 muchachos entre 12 y 18 años de edad con diversas problemáticas sociales, desde orfandad y abandono hasta conductas en conflicto con la ley.
El padre Joaquín Portaña Serrano asumió la dirección y administración, y el P. Elías Juan Elena Sáez era el vicedirector. El P. Joaquín oficiaba misa en el Colegio San Luis Gonzaga, donde yo había estudiado y me desempeñaba como docente. Una colega docente universitaria le sugirió convocarme para colaborar en la institución.

En mis inicios integré la Asociación Amigos de la Colonia Hogar como secretaria y, posteriormente, asumí la presidencia. Años después, el P. Joaquín me ofreció integrar el equipo interdisciplinario y acepté. Cada día fui conociendo más la esencia de la Pedagogía Amigoniana y volví a mis raíces familiares: ayudar al más necesitado y compartir el pan en la mesa. Era habitual la frase del P. Joaquín: en la Casa de San Francisco, donde comen tres, comen cinco.
En 1990, por iniciativa del P. Joaquín, acompañé la fundación del Instituto Experimental Educativo Fray Luis Amigó, institución que aún hoy continúa su labor educativa, siendo la única en Argentina que lleva el nombre del Venerable Luis Amigó, aun luego del retiro de la comunidad religiosa de San Luis en 2003.

Las figuras del Zagal y el Buen Pastor se arraigaron profundamente en mi espíritu para mirar a los jóvenes con compasión, entrega y amor guiados siempre por la Verdad. La devoción a Nuestra Madre de los Dolores me acompaña cada día recordando que María conoce íntimamente el dolor maternal, siendo comprensiva y consoladora. Todo sustentado en la trilogía amigoniana: el Buen Pastor, San Francisco de Asís y Nuestra Madre Dolorosa.
Tras mi jubilación en 2015 del Instituto (que pasó a la órbita provincial), nos reunimos con docentes, alumnos y amigos para mantener vivo el carisma:
- Consolidación del grupo amigoniano laico.
- Talleres de valores amigonianos en escuelas y espacios radiales.
- Pastoral carcelaria y visitas al Complejo Penitenciario.
- Difusión y donación de imágenes de la Virgen de los Dolores para su entronización.
- Consagración comunitaria de fieles a Nuestra Madre y trabajo conjunto con la Diócesis de San Luis”.

Una frase que resume a Marta es:
«Solamente sintiendo la Amigonianidad puedes desarrollar bien tu Misión. Decir Amigó hace que se me inunde el corazón de gratitud. El sentirme abrazada por los integrantes de la Congregación fortalece mi espíritu. Obras son amores y no buenas razones: es la oración hecha acción».