La vida religiosa como peregrinación

Por P. Jens Anno Müller

Bajo ese lema fuimos invitados a la Asamblea Anual de CONFER Galicia, que tuvo lugar los días 21 y 22 de septiembre en el Monasterio Do Poio de los Mercedarios en Pontevedra. Respondimos el Provincial, Fr. José Miguel Bello, y quien esto escribe, superior de la comunidad de la Ciudad de los Muchachos Agarimo de Arteixo (La Coruña). Fueron días de conocer nuevas personas consagradas de Galicia y de escuchar experiencias de vida consagrada a lo largo del Camino de Santiago, en vistas del Año Santo 2027, popularmente llamado Xacobeo.

El primer día, lunes, fray Francisco Castro OFM compartió su experiencia de acompañar y bendecir peregrinos en el pueblo de O Cebreiro, subrayando lo importante que es la presencia eclesial, aunque sea solamente a través de una capilla abierta para un momento de silencio, de oración comunitaria o un breve diálogo con un religioso. Por la tarde tocó la parte formal de la Asamblea: memorias anuales de las diferentes CONFER de las diócesis en Galicia y la elección de un nuevo presidente, saliendo elegido el dominico Edgardo Quintana. A continuación, se celebró la Eucaristía en un ambiente muy fraterno. El día terminó con una queimada gallega en las bóvedas del viejo monasterio, en la cual no faltaron los cantos populares.

El martes se sumaron los cinco obispos gallegos a la comitiva. El arzobispo de Santiago, Mons. D. Francisco José Prieto, nos animó a seguir caminando juntos diócesis y vida consagrada, acogiendo los peregrinos, y buscando nuevos caminos en tiempos convulsos y de múltiples desafíos. A continuación, dieron testimonio de su experiencia de acogida en el Camino de Santiago las Agustinas del Monasterio de la Conversión en Ávila, que desde abril hasta octubre se encargan del albergue parroquial de Carrión de los Condes. Nos contaron muchos encuentros de encuentros de peregrinos consigo mismos y con Dios, a través de simples gestos de acogida, escucha y fraternidad.

Terminó la asamblea con un interesante diálogo entre consagrados y obispos, que mostró las buenas relaciones entre ellos en Galicia, marcadas por el estar en y hacer camino juntos en diversidad, como buenos peregrinos. Así se despidieron todos, deseándose un “¡Buen Camino!”

Compartir