«Ve más allá»: una mirada al carisma amigoniano desde República Dominicana

Por P. José Mª Simón

Durante diez días, junto al P. César Rodríguez, he tenido la oportunidad de compartir la vida de la comunidad amigoniana del Instituto Preparatorio de Menores (IPREME), en San Cristóbal (República Dominicana). Una experiencia marcada por la fraternidad, el encuentro y el aprendizaje, en la que pudieron conocer de cerca la misión educativa y evangelizadora de la Congregación en este país.

El IPREME abrió sus puertas en 1956, respondiendo a la petición del estado dominicano de hacernos cargo de las entonces denominadas escuelas correccionales. La primera comunidad estuvo dirigida por el P. Eugeni Asurmendi. Setenta años después, la comunidad continúa reflejando el carácter misionero e internacional de la Congregación, con religiosos procedentes de República Dominicana, Guatemala, Venezuela, Nicaragua y Haití.

Aunque la visita coincidió con el periodo vacacional y las aulas permanecían cerradas, nos fue posible conocer la realidad de una obra que durante el curso atiende a cerca de 600 alumnos de Primaria y Secundaria procedentes de los barrios cercanos. Entre ellos se encuentran también algunos de los 60 jóvenes internos que cumplen medidas judiciales como alternativa educativa al internamiento en un centro de menores. Desde diciembre de 2025, el IPREME depende administrativamente del Ministerio de Justicia de la República Dominicana, manteniendo su identidad educativa y evangelizadora.

Educación y acompañamiento como herramientas de transformación

Durante la estancia permanecieron activos los talleres de soldadura y peluquería, además de la granja, donde el cuidado de animales forma parte del proceso educativo de los jóvenes. También pudimos conocer el programa dirigido a un grupo de adultos que acuden diariamente al centro para realizar labores de jardinería y mantenimiento como parte de su itinerario de reinserción, acompañados por la Hna. María Celina, religiosa de las Escuelas Cristianas.

El deporte constituye asimismo una importante herramienta educativa. El béisbol, una de las grandes pasiones del país, reúne habitualmente a numerosos jóvenes del barrio que entrenan en las instalaciones del centro. El fútbol cuenta con la colaboración del Club Villanos. Durante la visita, los muchachos del IPREME participaron además en un campeonato de béisbol que favoreció un ambiente de compañerismo y alegría.

Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la dedicación de los tres juniores amigonianos —Fr. Jesús, Fr. Damián y Fr. Uriel—, plenamente integrados como educadores de los distintos grupos. Su presencia cotidiana junto a los jóvenes, acompañándolos, orientándolos y animándolos, constituye un testimonio de cómo el carisma amigoniano continúa despertando vocaciones al servicio de quienes más necesitan una oportunidad.

La estancia permitió igualmente conocer de cerca la realidad social y pastoral de la República Dominicana. El P. Joselito, superior de la comunidad, y Fr. José Ramón Abreu nos acompañaron en el conocimiento de la ciudad de Santo Domingo y de la vida cotidiana del país. Uno de los momentos más significativos fue la participación en las celebraciones eucarísticas dominicales de las cárceles de mujeres y de varones, donde el P. Joselito ejerce como capellán. La implicación de los internos en la liturgia, con monitores, lectores, música y coro, fue especialmente significativa.

Actualmente, el P. Joselito desarrolla su servicio pastoral en dos centros penitenciarios: la cárcel de mujeres, con alrededor de 700 internas, y la de varones, con unos 2.500 internos. Una presencia que refleja también la apuesta amigoniana por acompañar a las personas en contextos de especial dificultad y ayudarles a descubrir nuevas posibilidades para sus vidas.

El encuentro con las Hermanas Terciarias Capuchinas

Antes de finalizar el viaje, tuvimos la oportunidad de encontrarnos con las Hermanas Terciarias Capuchinas, que desarrollan su misión educativa en un colegio con cerca de 1.100 alumnos. La visita permitió conocer sus instalaciones y compartir la riqueza de su labor educativa y pastoral. Entre los testimonios compartidos destacó especialmente la experiencia de ayuda prestada durante dos años a la población de Haití tras el devastador terremoto. Este relato volvió a poner de manifiesto la capacidad del carisma amigoniano para hacerse presente allí donde más se necesita, desde la cercanía y el servicio.

La experiencia en la República Dominicana permitió descubrir que la mayor riqueza del viaje no estuvo únicamente en conocer obras educativas o instituciones, sino, sobre todo, en el encuentro con las personas: religiosos y religiosas, educadores, colaboradores, jóvenes, internos y alumnos que hacen visible cada día el carisma amigoniano. «Ve más allá» se convierte así en mucho más que un lema. Es una invitación a mirar la realidad con los ojos del Buen Pastor: descubrir una persona detrás de cada historia, una oportunidad detrás de cada dificultad y la entrega de tantas personas detrás de cada obra amigoniana.

La visita concluyó con un agradecimiento a toda la comunidad del IPREME por su acogida fraterna y, de manera especial, al P. Joselito, Fr. José Ramón Abreu, los juniores Fr. Jesús, Fr. Damián y Fr. Uriel, el P. Carlos, los educadores, colaboradores y jóvenes. También se reconoció el trabajo del P. Vives, cuya labor como historiador y su libro 63 años de Historia, Instituto Preparatorio de Menores han permitido conservar la memoria de esta obra y conocer mejor la entrega de quienes la hicieron posible.

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