
Por Fr. Jens Anno Müller
Con el objetivo de profundizar en las motivaciones y perspectivas de futuro, ponerlos en común y encontrar líneas sostenibles de la presencia amigoniana en Galicia, el equipo directivo de los programas amigonianos en La Coruña se reunió en una jornada de trabajo y diálogo que tuvo lugar el sábado 16 de mayo en las instalaciones de la Ciudad de los Muchachos Agarimo de Arteixo. El encuentro estuvo animado por el director del centro y en él participaron Lorena Nión, Digna Carballo, María Pico, Rocío Loureiro y David Vázquez, a los que se sumó también Claudia Rodríguez, directora territorial de la Fundación Amigó en Galicia.
La dinámica tuvo tres elementos, invitando a una mirada hacía atrás, otra al presente y una hacía el futuro. El primer elemento fue una autopresentación de cada uno basada en las experiencias personales, familiares y profesionales que nos han marcado como educadores amigonianos. El segundo paso fue una reflexión sobre el párrafo B3, del paradigma inspiracional de la pedagogía amigoniana, sobre el sentido más profundo de los encuentros entre personas, tanto entre adultos como con menores.
Después de la pausa siguió el tercer paso: una conversación en el Espíritu sobre cómo vemos la presencia amigoniana en el año 2030, lo que nos aportó bastante claridad sobre algunos objetivos a conseguir en los próximos años, como son la estabilidad institucional y económica; disponer de equipos estables, identificados, con trabajadores que viven la pedagogía amigoniana como vocación; dar a los equipos directivos la seguridad de que van a tener relevo; intensificar el acompañamiento del personal a todos los niveles; realizar intervenciones profesionales desde la cercanía y el compromiso amigoniano, y crecer en sentido de pertenencia y en los valores que nos unen.
Con todas estas líneas, en coordinación con la Provincia y la Fundación Amigó, hemos visto conveniente elaborar un plan estratégico para la presencia amigoniana en Galicia, que nos ayudará a mejorar la organización y lograr una mayor estabilidad institucional.
Terminamos la mañana con una comida fraterna, en la cual nos acompañaron los religiosos de comunidad, Fr. Manuel Carrero y Fr. Delfín Pereda, lo que hizo del encuentro un momento de familia amigoniana, impulsando las relaciones sanas y alegres entre religiosos y personas laicas.