
Por María Eugenia Fernández Sosa
Eran las 15:30 horas del jueves 11 de diciembre cuando el alumnado de 1º de ESO y el profesorado de las Escuelas Profesionales Luis Amigó de Godella (Valencia), los religiosos de la comunidad del Seminario San José-EPLA y los Cooperadores Amigonianos nos reunimos en la sala P. Mariano del centro para escuchar la ponencia “El nombre de Godella: Pere Maça, su primer señor, 1 de julio de 1238”, a cargo de Pedro Fernando Gálvez Gonzalo.
A su llegada al colegio la escuchamos a algunos de los alumnos de Primaria reconocerle como “el abuelo de Marcos, el del sombrero”. Su presentación la hizo su nieta Blanca, quien recalcó lo familiar y estudioso que es su abuelo, arrancando el aplauso de los compañeros que allí se encontraban.

Seguidamente y de forma muy sencilla y amena, nos dispusimos a escuchar a Fernando, quien nos ilustró en los siguiente: “¿Sabíais que Godella tiene dos nombres? Uno es Godella, derivado en el tiempo de Godaylea o Godayla y el otro es Losa ¿Pero por qué? Para ello tenemos que remitirnos al “llibre del repartiment” que, en realidad son tres tomos. Los dos primeros volúmenes recogen las donaciones de propiedades rústicas y urbanas de la ciudad y término de Valencia y el tercero recoge los edificios de la ciudad con la indicación del antiguo propietario y el beneficiario de la donación. En el caso de Godella observamos el siguiente apunte en latín que era la lengua utilizada por las personas más cultas y el clero, dice así: P. Maça (Pere Maça), miles, alqueria de Godaylea, que dicitur Losa, iuxta Algar, subtus Paternam, cum furnis et sine molendinis. Kalendas julii. (año 1238). Que viene a decir: Pedro Maza, soldado (caballero), alquería de Godaylea llamada Losa, cerca de cueva(s), bajo Paterna, con hornos y sin molinos. Uno de julio de 1238”
Uno de los comentarios que llamó mucho la atención fue el siguiente: “La existencia de restos de acueductos romanos en Godella y por tanto la posibilidad de la piedra de la cantera para su explotación es lo que me induce, en mi opinión a que el nombre de Losa hiciese alusión a esa piedra obtenida y labrada posteriormente y utilizada por los romanos para la construcción.” Aquí pudimos escuchar entre los asistentes comentarios como: “la entrada de la Lonja tiene de esas piedras”; “yo tengo en mi casa algunas con fósiles”; “los muros del Seminario también tienen piedras de allí”; etc.

Seguidamente, en lo que para muchos fue reforzar conocimientos y para otros fue todo un aprendizaje, pasó a hablar de “Pere Maça, su primer señor, 1 de julio de 1238”.
“En el escudo de Godella, en una de sus partes, de dos, aparecen tres mazas (arma de guerra) de color rojo sobre fondo de plata alusivas al apellido de Pere Maza, primer señor de Godella. La cuestión es que Maza es un “mal nom” como decimos en valenciano o un sobrenombre o un mote, en castellano. Con toda probabilidad y en mi opinión, las tres mazas que figuran en el escudo de Godella son debidas a que fue “Pedro Maza III (3º)” a quien Jaime I donó la alquería de GODAYLEA llamada LOSA ya que en el árbol genealógico citado por Juan F. Utrilla cita a Pedro Maza III, fallecido en 1244. Y que fue en 1953 cuando el ayuntamiento de Godella tomó el acuerdo de confeccionar el escudo de la población y se lo trasladó al especialista en heráldica el barón de San Petrillo (José Caruana y Gómez de Barreda) decano del Centro de Cultura Valenciana que, junto con el vicedecano de dicho Centro Nicolás Primitivo Gómez Serrano y el cronista de Godella Ricardo García de Vargas, lo confeccionaron. Este escudo fue concedido por Decreto de 25 de junio de 1954, B.O.E. de 10 de julio de 1954”.
Antes de finalizar y sin querer, dejó abierto el siguiente Café Amigoniano sobre la historia de EPLA, a raíz de la pregunta de uno de los alumnos presentes en la ponencia. Se despidió, dando las gracias a la Abadía y al Seminario San José, a la Congregación y, por extensión, a todos los que forman EPLA, en este 125 aniversario de presencia amigoniana en Godella, por permitirle estar aquí para hablar sobre Godella, que es su pasión.

Al alumnado asistente se le premió con una piruleta y los mayores disfrutamos de un café con dulces variados y una visita a la exposición fotográfica conmemorativa de los 125 años del Seminario San José, cuya explicación dirigió Fr. José María Martín, superior de la comunidad.
¡Nos vemos en el siguiente Café Amigoniano!