¿Un camino de renovación o una Cuaresma más?

Por Mª Eugenia Fernández

El pasado sábado 21 de febrero, el Seminario San José de Godella acogió el Retiro de Cuaresma de los Cooperadores Amigonianos, una jornada de profunda introspección dirigida por la Hna. María Desamparados Alejos Morant, TC.

Bajo la advocación del Espíritu Santo, la jornada comenzó con una invocación a la “divina luz” para que habitara en el vacío del corazón humano. La Hna. Amparo centró su ponencia en el llamado de Joel (2, 12-18): «Convertíos a mí de todo corazón; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos». Esta premisa marcó el tono del día: la conversión no puede ser superficial, sino un itinerario de conciencia y arrepentimiento sincero.

Durante la reflexión, se exploraron los pilares del desierto cuaresmal —la soledad, la austeridad y el desprendimiento— y se profundizó en el concepto de metanoia: esa transformación radical del pensamiento y el alma. Mirando hacia nuestros referentes, recordamos cómo San Francisco de Asís y el Padre Luis Amigó vivieron la penitencia no como un castigo, sino como una vía de unión mística con Cristo, practicando una “conversión constante”.

Tras un espacio de silencio personal y oración frente a interrogantes vitales sobre nuestra trayectoria, la jornada culminó con la Eucaristía y una comida fraterna, reafirmando que, lejos de ser “una más”, esta Cuaresma es una nueva oportunidad para que la gracia fortalezca nuestra debilidad.

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