
Por Mª Eugenia Fernández
El pasado lunes 9 de febrero, la comunidad de los Cooperadores Amigonianos despedimos a una de sus figuras más queridas y entregadas: María Isabel Salort Sala, quien fuera presidenta nacional de los Cooperadores Amigonianos entre 2015 y 2018.
María Isabel no solo presidió la asociación nacional; fue, en esencia, una “mujer de Iglesia”. Como bien describió el P. José Oltra en su funeral, su labor fue incansable y polifacética: desde su rol como secretaria de la Parroquia de Sant Roc de Oliva hasta su estrecha colaboración como secretaria personal del historiador y sacerdote Rvdo. D. José Castell Bomboí.

Su vocación la llevó a ser una pieza clave en la formación, destacando como catequista y profesora de Teología para seglares. Pero su mayor legado reside en su amor por el carisma de Luis Amigó: fue la fundadora del grupo de Cooperadores Amigonianos de Oliva y una de las mayores promotoras de la Obra Amigoniana en cualquier rincón donde fuera necesaria.
Quienes compartieron camino con ella la definen como una persona de paz, sacrificada y generosa. Pilar Villalba, quien la precedió en la presidencia de los Cooperadores Amigonianos de España, la recuerda como una mujer “fuerte, carismática y piadosa”, resaltando su capacidad para animarnos a los cooperadores para que vivamos nuestro compromiso con alegría a través de sus profundos mensajes de Adviento, Navidad y Cuaresma.

Su despedida fue un reflejo de familia unida, con una amplia representación de seglares y religiosos de la Familia Amigoniana. Mª Isabel deja un vacío inmenso, pero su ejemplo de “mujer apostólica” y su entrega desprendida seguirán siendo faro para todos los que, como ella, buscan servir en cualquier apostolado donde haga falta.
Descanse en paz.