Crónica de una efeméride de fe: 25 años de luz y testimonio amigoniano

Por Mª Eugenia Fernández

El pasado 11 de marzo, la parroquia de Nuestra Señora de Monte-Sión de Torrent (Valencia) se vistió de gala y recogimiento para conmemorar el 25º aniversario de la beatificación de los mártires amigonianos. Una celebración que no solo recordó el sacrificio del pasado, sino que renovó el compromiso presente de toda una familia carismática.

La Eucaristía estuvo presidida por el arzobispo de Valencia, Mons. D. Enrique Benavent, acompañado en el altar por el P. General, Fr. José Ángel Lostado, el párroco de Monte Sión y vicario provincial, Fr. José Vicente Miguel, y el arcipreste de Torrent, P. Pablo Aranda.

La nave del templo se llenó con la presencia vibrante de los religiosos amigonianos, las Hermanas Terciarias Capuchinas, los Cooperadores Amigonianos, los Antonianos, laicos y profesores…, formando todos juntos un mosaico de rostros que dan vida hoy al legado de Luis Amigó: la Familia Carismática Amigoniana.

Durante su homilía, D. Enrique Benavent ofreció una reflexión profunda sobre la esencia del martirio. Destacó que el amor y el sacrificio fueron los motores de estos beatos quienes, siendo personas con sueños y un porvenir por delante como cualquiera de nosotros, eligieron la fidelidad absoluta. Su entrega, señaló el arzobispo, es el testimonio más puro de una vida entregada por una causa mayor.

Al finalizar la celebración y antes de la bendición final, el P. José Ángel Lostado tomó la palabra para una emotiva acción de gracias. En su mensaje, subrayó una verdad fundamental para la familia amigoniana: “El Evangelio solo se comprende cuando se vive con amor hasta el final”. Agradeció el ejemplo de los mártires como faros que guían la misión educativa y redentora de la Congregación, siendo una llamada viva para todos nosotros.

Tras la intensa vivencia espiritual, la jornada concluyó con un tono festivo y familiar. Todos los asistentes fueron invitados a un pequeño compartir en las instalaciones de los Antonianos, un momento de charla y encuentro que sirvió para estrechar los lazos de esta “extensa familia” que, 25 años después de aquel hito en Roma, sigue caminando unida.

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