Un día para reconocernos, encontrarnos y celebrar

Por Luis Bernardo Sánchez

El pasado sábado, 31 de octubre, celebramos con mucha alegría e ilusión el Día de la Familia Amigoniana, una fecha muy especial que nos invita a recordar, compartir y renovar el espíritu y el carisma de nuestro Padre Fundador, Luis Amigó.

Este encuentro, que desde hace varios años venimos celebrando en la zona norte, se ha convertido en una bonita tradición y en una oportunidad para fortalecer nuestra identidad amigoniana, estrechar lazos y seguir creciendo juntos como familia. Es un día para reconocernos, encontrarnos y celebrar aquello que nos une: una misma manera de entender la vida desde el amor, la cercanía, la entrega y el compromiso con los demás.

Como Familia Amigoniana de la zona norte, nos sentimos profundamente unidos, formando una comunidad en la que tienen cabida religiosos, religiosas, laicos, educadores, voluntarios y todas aquellas personas que, desde diferentes ámbitos y realidades, compartimos el carisma de Luis Amigó y su apuesta por acompañar, cuidar y servir con amor, especialmente a los jóvenes y a las familias que atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad.

En esta ocasión, nos reunimos un grupo de 35 personas para disfrutar de una jornada de convivencia, fraternidad y celebración. Comenzamos nuestro encuentro con una Eucaristía, un momento de oración y acción de gracias en el que pudimos poner en el centro nuestra vocación compartida y renovar nuestro compromiso con el legado de nuestro fundador. Fue también una ocasión para sentirnos comunidad, unidos por una misma misión y por los valores que dan sentido a nuestra Familia Amigoniana.

Posteriormente, compartimos un agradable almuerzo en el comedor, donde no faltaron las conversaciones, las sonrisas, los recuerdos y, sobre todo, la alegría de poder encontrarnos y disfrutar juntos de este tiempo. Porque estos momentos de convivencia nos ayudan a conocernos mejor, a descubrir la riqueza de las personas que forman parte de nuestra familia y a fortalecer los vínculos que nos unen más allá de nuestras tareas y responsabilidades cotidianas.

Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que participaron e hicieron posible esta jornada. De manera muy especial, queremos dar las gracias a las hermanas que tan amablemente nos cedieron la capilla para poder celebrar la Eucaristía y nos acogieron con tanta generosidad. Gracias también a quienes colaboraron en la organización y a todos los que, con su presencia y entusiasmo, contribuyeron a que este encuentro fuera tan especial.

Nos quedamos con la alegría de haber compartido un día en familia y con el deseo de que esta celebración siga creciendo y sumando nuevas personas y experiencias en los próximos años. Que estos encuentros nos ayuden a mantener vivo el carisma de Luis Amigó, a sentirnos cada vez más unidos y a seguir construyendo juntos una familia comprometida con la misión de acompañar y servir a quienes más lo necesitan. Seguimos caminando juntos, con el mismo espíritu y la misma ilusión.

¡Gracias a todos por formar parte de esta gran Familia Amigoniana!

¡Nos vemos en el próximo encuentro!

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