Una jornada de gratitud y fidelidad en la celebración de las efemérides

Por Mª Eugenia Fernández y Fr. Carlos Sagardoy

El pasado 6 de septiembre, el Seminario San José de Godella (Valencia) se vistió de fiesta para acoger la celebración provincial de las efemérides de profesión religiosa de los amigonianos de 2026. Alrededor de 80 hermanos, junto a familiares y amigos, se reunieron para dar gracias a Dios por el don de la vocación religiosa y acompañar a quienes celebraban sus bodas de profesión. La jornada fue, ante todo, una acción de gracias por una vida entregada al servicio de Dios, de la Iglesia y de las personas más vulnerables. Setenta y cinco y cincuenta años de respuesta fiel a una llamada que, como recordó la celebración, se renueva cada día.

Entre los homenajeados se encontraba el P. Daniel Escamilla Murciano, que celebraba sus Bodas de Platino de Profesión Religiosa, al cumplirse 75 años de su primera profesión. Asimismo, el P. José Luis Segarra Sabater, Fr. José Manuel Durá Cervera, Fr. Leopoldo Bartolomé García, Fr. Lucinio García de la Hera, Fr. David Calvo Fuente y Fr. Delfín Pereda Barredo celebraban sus Bodas de Oro de Profesión Perpetua. También se tuvo especialmente presentes en la oración a todos aquellos homenajeados que no pudieron participar presencialmente en la celebración. Especial mención merece nuestro querido Fr. Francisco Cantalejo, quien cumplía su 50 aniversario de primera profesión. Aunque falleció recientemente en esta comunidad del Seminario San José, su memoria sigue muy viva entre nosotros, habiéndose ganado el cariño, el respeto y el afecto de todos los que tuvieron la dicha de conocerle y compartir su camino.

A lo largo de la mañana fueron llegando al Seminario algunos de los homenajeados, acompañados por sus familias y amigos, así como religiosos procedentes de diferentes comunidades y obras de la Provincia Luis Amigó. La presencia de hermanos llegados de distintos puntos de España contribuyó a crear un ambiente de encuentro y celebración en torno a quienes han recorrido buena parte de su vida siguiendo la vocación amigoniana.

Una Eucaristía de acción de gracias

La celebración comenzó con una solemne procesión que dio paso a la Eucaristía de acción de gracias, presidida por el P. José Oltra Vidal, con la presencia del Superior Provincial y la concelebración de los sacerdotes presentes. En sus palabras de bienvenida, Fr. José Miguel Bello destacó el carácter familiar y comunitario del encuentro y felicitó a todos los religiosos que celebraban sus aniversarios. Durante su intervención recordó que lo esencial de la identidad amigoniana es «ser zagales del Buen Pastor», viviendo desde la sencillez, la humildad y el servicio, siguiendo a Jesús y entregándose a la misión junto a toda la Familia Amigoniana.

Durante la homilía y los diferentes momentos de la celebración, se destacó con profunda gratitud la misión que cada uno de los religiosos ha llevado a cabo durante todos estos años en los diversos lugares y destinos donde la obediencia y el espíritu misionero los han guiado. Sus vidas, unidas por la vocación, son un reflejo vivo de entrega incondicional. Uno de los momentos centrales de la celebración fue la renovación pública de la profesión religiosa, realizada por todos los religiosos presentes. A continuación, el canto vocacional Qué detalle, Señor, has tenido conmigo puso voz a la acción de gracias por el camino recorrido y por el don de la vocación. La celebración estuvo acompañada por la música y el canto de religiosos, laicos y familiares, con la participación del pequeño coro dirigido por José María Simón y M.ª Eugenia Fernández.

Otro momento especialmente emotivo llegó con el testimonio de los homenajeados. Como acción de gracias, se proyectó un vídeo de aproximadamente tres minutos y un PowerPoint preparado por José María Simón, en el que se recogían mensajes de agradecimiento a Dios, a los hermanos y a la Congregación, acompañados de fotografías y pequeños vídeos que repasaban diferentes momentos de sus vidas, vocación y misión. Al finalizar la proyección, los homenajeados compartieron personalmente unas palabras con la asamblea, que acogió cada intervención con un caluroso aplauso.

Las experiencias y recuerdos compartidos encontraron un buen resumen en la canción que se había entonado tras la renovación de los votos: «Yo dejé casa y pueblo por seguir tu aventura; codo a codo contigo, comencé a caminar. Han pasado los años y aunque aprieta el cansancio, paso a paso te sigo sin mirar hacia atrás». Unas palabras que expresan bien el significado de tantos años de fidelidad vocacional.

Una celebración en familia

Concluida la Eucaristía, llegó el momento de las fotografías para dejar constancia del encuentro: los celebrantes, los homenajeados, los religiosos, las familias y, finalmente, todos los participantes en una fotografía conjunta. La celebración continuó en el claustro del Seminario San José con una comida fraterna que permitió prolongar el encuentro en un ambiente distendido. Saludos, conversaciones, fotografías, felicitaciones y brindis acompañaron este particular «banquete de bodas» de quienes celebraban tantos años de entrega y de quienes quisieron compartir con ellos este día. Entre anécdotas, felicitaciones y abrazos, se cerró una jornada inolvidable que nos recuerda que la fidelidad a la vocación es un regalo diario que bendice a toda la Iglesia.

Poco después de las cinco de la tarde, los participantes fueron emprendiendo el regreso a sus comunidades y hogares. Quedaba, sin embargo, un sentimiento común: la alegría de haber compartido una jornada de fraternidad, memoria y acción de gracias. Como recoge el Salmo, «Mirad cuán bueno y agradable es que los hermanos habiten juntos en unidad».

La celebración de las efemérides amigonianas de 2026 fue, en definitiva, una hermosa fiesta familiar, cargada de recuerdos, emociones y gratitud, pero también una oportunidad para seguir construyendo y fortaleciendo la Familia Amigoniana a partir del testimonio de quienes, durante décadas, han mantenido su «sí» a la vocación recibida.

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