
Por Mª Eugenia Fernández
El pasado 19 de marzo, coincidiendo con la festividad de San José, el Seminario San José de Godella (Valencia) vistió sus mejores galas para celebrar el broche de oro de su 125 aniversario. Bajo el lema “Sembrando esperanza”, la jornada no solo conmemoró un hito cronológico, sino que se convirtió en un emotivo reencuentro de la gran Familia Amigoniana.
La jornada comenzó a las 11 horas en la Sala P. Mariano (antiguo auditorio de EPLA). La atmósfera, cargada de recuerdos y afecto, fue presentada por Mª Eugenia Fernández Sosa, quien ejerció como maestra de ceremonias. Con palabras de calidez, dio la bienvenida a una nutrida representación de la congregación: religiosos y religiosas Terciarias Capuchinas, exreligiosos, docentes, laicos, cooperadores y antiguos alumnos que regresaban a su “casa”.

El superior provincial, Fr. José Miguel Bello Tena, abrió el turno de intervenciones con un discurso que caló hondo. Resaltó la alegría de un camino que ha dado forma a innumerables vocaciones, subrayando que el Seminario “no es solo un edificio emblemático, sino un espacio fecundo donde el carisma de Luis Amigó ha germinado generación tras generación“. Su deseo final fue una hoja de ruta para el futuro: “que este lugar siga siendo faro de formación y fidelidad al carisma amigoniano”.
El momento de presentar al autor principal de la jornada recayó en Mª José Ridaura. Con la sensibilidad de quien conoce bien la casa, la psicóloga destacó la figura del P. Juan Antonio Vives Aguilella no solo como historiador de referencia, sino como un guía espiritual cuya obra, especialmente “Identidad Amigoniana en acción”, ha sido clave para redefinir el compromiso de tantos laicos y profesionales.

El P. Vives, con su característica lucidez, cedió la palabra a José Luis Martín Montesinos, editor de la revista conmemorativa. La conexión de José Luis con la institución es profunda: antiguo profesor de EPLA e hijo del primer maestro del taller de Gráficas. El P. Vives destacó en él esa tríada de valores que definen al buen amigoniano: humildad, lealtad y una profesionalidad intachable.
Juntos, autor y editor, realizaron un recorrido visual y narrativo por los capítulos de la revista “Seminario San José de Godella, 125 años sembrando esperanza”. Fue, para los veteranos, un viaje de nostalgia y recuerdos compartidos; para los más jóvenes, una lección magistral de historia viva sobre cómo una institución ha sabido adaptarse a los tiempos sin perder su esencia pedagógica y misericordiosa.
Tras la presentación, el histórico claustro del Seminario se convirtió en el escenario de un vino de honor. Entre brindis y abrazos, se palpaba la alegría del reencuentro antes de pasar al momento culminante de la fe: la Eucaristía.

Presidida por el P. José Oltra Vidal, la misa fue un canto de acción de gracias. En su homilía, se recordó que cada año cumplido es un don de Dios y un compromiso renovado con los más vulnerables. La música y la oración envolvieron un templo que ha sido testigo de miles de plegarias a lo largo de un siglo y cuarto.
La celebración concluyó de la mejor manera posible: con una comida fraterna. En un ambiente de familia, la comunidad local se sintió profundamente arropada por religiosos llegados de diversos puntos de España, familiares y voluntarios. Fue el cierre perfecto para una efeméride que nos recuerda que, mientras haya quien siembre esperanza, el legado de Luis Amigó seguirá dando frutos en Godella por muchos años más.