
Por Jakob Philipp Kröger, Alejandro Verdugo y José Luis Gómez
Esta casa del Colegio Santa Rita de Madrid nos ha abierto las puertas a estos tres jóvenes: un alemán, un sevillano y un valenciano. Cada uno llegó a esta comunidad por diferentes motivos, pero los frailes nos acogieron y aceptaron tal y como somos.
Nosotros ya conocíamos a los frailes y a la Congregación por la afinidad que tenemos en los Colegios Amigó, los grupos juveniles de Zagales y Juvam y la Fundación Amigó. En Santa Rita convivimos siete personas: nosotros y los cuatro religiosos de la casa, y aquí queremos discernir nuestra propia vocación, a través de la comunidad.
Nos presentamos:
- Jakob, de 22 años y procedente de Wolfenbüttel (Alemania), estudiante de ciencias políticas y español gracias a una beca Erasmus.
- José Luis, también de 22 años y procedente de Paiporta (Valencia), estudiante de ciencias religiosas y haciendo su etapa de aspirantado en la comunidad.
- Alejandro, de 19 años y procedente de Dos Hermanas (Sevilla), estudiante de informática y cursando un máster en ciberseguridad.
En cuanto a la convivencia, tenemos una vivencia muy agradable, y entre los tres ha surgido una verdadera amistad, creando así una familia entre todos. Aunque las edades son muy dispares, hay mucha relación entre los jóvenes y los mayores de la casa y nos ayudamos mutuamente.

Nuestra convivencia es muy recíproca: colaboramos en el colegio, unos en apoyo en inglés, otros en jardinería y otros en el comedor, y cada uno en su tarea desarrolla sus habilidades sociales con los jóvenes. También colaboramos en otras labores: renovando la comunidad, pintando las paredes, ordenando libros, etc. Además, participamos en las actividades de Zagales y Juvam, y también en un grupo de universitarios en una parroquia cercana a la comunidad.
Como toda comunidad que empieza, también hay aspectos que mejorar en esta experiencia que estamos viviendo en Santa Rita, como la comunicación entre religiosos y los jóvenes, algo en lo que podemos colaborar todos. Estamos muy agradecidos por esta convivencia, que cada vez nos une más a todos los que formamos esta comunidad, compartiendo así el carisma amigoniano.