Nuestra Madre de los Dolores

Luis Amigó legó a la Virgen María como Madre de los Amigonianos bajo la advocación de La Virgen de los Dolores. La Virgen María fue la primera colaboradora de la obra de Jesús, que vino a "buscar lo que estaba perdido". Es el mejor modelo del amor maternal y debe animar a quienes, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan en la regeneración de los hombres.

Junto a nuestra Madre, la Virgen de los Dolores, aprendemos el amor sacrificado y encarnado. Su presencia en nuestra vida es fuente de generosidad y de la misericordia, de la fortaleza y de la ternura que siempre requiere nuestra misión. El amor maternal de María, de pie junto a la cruz, inspira y estimula nuestra dedicación como fieles ejecutores a favor de los jóvenes de la herencia y voluntad de Jesús.