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Ideario

En un primer momento, la identidad amigoniana estaba llamada a expresarse en tres ámbitos: el de la sanidad, el de la enseñanza y el de la atención de encarcelados. En 1902, al ser aprobada la Congregación, la misión se centró en la enseñanza y moralización de los acogidos en las Escuelas de Reforma y Correccionales, y así se mantuvo excepto pequeñas modificaciones hasta 1969 y, por supuesto, mientras vivió el padre Amigó.

En 1976 se habla ya de la educación cristiana de la juventud desviada del camino de la verdad y del bien, evitando ya de modo intencionado toda referencia a instituciones, o modos concretos de ejercer este apostolado. La Congregación fue acentuando en distintos países la educación reglada en colegios, haciéndose cargo de distintas parroquias y abriendo el apostolado de la educación de los jóvenes en situación de riesgo o de conflicto a campos de actuación abiertos y no ligados necesariamente a ámbitos institucionales.

Cabe destacar también la apertura al trabajo pastoral, en calidad de capellanes, en distintas cárceles y a la recuperación de personas con problemas de dependencias. Con todo ello, ha ido creciendo entre los amigonianos la conciencia de que, en los distintos apostolados llevados a cabo en nombre de la Congregación, puede actuar la identidad amigoniana, siempre que se preocupen primordialmente, en cada uno de los distintos ámbitos de acción, de quienes presentan carencias y necesidades, actuando desde los valores que identifican el propio ser y hacer y que dan al amigoniano el característico tono de testigo del amor de Cristo y testigo de misericordia.

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