Ser religioso amigoniano

Si buscas algo más, si tu vida no termina de satisfacerte, si sientes que algo en ella no tiene plenitud... Si te cuesta hablar de esto con la gente cercana, con tu grupo de fe, con algún sacerdote o religioso... Si te haces preguntas y no sabes cómo afrontarlas... Quizá estés sintiendo que Dios te llama a la vida religiosa. Lo que necesitas es fe, confianza y valentía.

Si crees descubrir esta vocación o llamada, puedes hablar con un religioso amigoniano a través del email Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o del teléfono 609 20 46 72, para comenzar un periodo de discernimiento.

DISCERNIMIENTO VOCACIONAL (Aspirantado):

Es el primer acompañamiento que se realiza con una persona que quiere averiguar el proyecto que tiene Dios para su vida como laico, como religioso o como sacerdote. Es Dios quien llama a los hombres y mujeres a vivir siguiendo a Jesús según el estilo de Luis Amigó.

Este acompañamiento se puede realizar desde tu casa o cerca de una comunidad religiosa que te acompaña o, incluso, viviendo con ella. Si crees descubrir que Dios te llama a la vida religiosa, ya estás preparado para iniciar otra etapa: el postulantado.

POSTULANTADO:

En esta etapa comienzas a vivir en una comunidad religiosa y continúas tu proceso de discernimiento. Compartes con los religiosos su vida, su trabajo o apostolado y la oración. Así, puedes aclararte mejor y comienzas a asumir la identidad de los religiosos amigonianos. El postulantado se prolonga al menos durante seis meses y un religioso te acompaña de manera especial. Si quieres continuar, comienzas el noviciado.

NOVICIADO:

Esta es la etapa de iniciación a la vida religiosa más intensa. Es un tiempo para estar más cerca de Dios a través de la oración y continúas compartiendo tu vida con una comunidad. Es tiempo para conocer en profundidad el carisma y qué supone ser religioso amigoniano en el mundo de hoy. Te inicias en la teología de la vida consagrada y la vivencia de los votos (pobreza, castidad y obediencia).

Este periodo es de al menos un año, tiempo durante el que tú confirmas si estás llamado a la vida religiosa y la congregación discierne si eres apto para esta opción. Si es así, realizas los votos temporales e inicias una nueva etapa: el juniorado.

JUNIORADO:

Esta es la última etapa y dura entre tres y seis años, en los que vas renovando los votos anualmente. Este tiempo permite que tu respuesta al Señor sea cada vez más libre, más madura, más consciente y más dichosa. En este período sigues formándote y estudias teología y otras disciplinas (pedagogía, psicología, etc.) acordes con el ser amigoniano. También es tiempo para realizar actividades pastorales dentro de nuestro carisma, con la cercanía a los jóvenes más desvalidos y excluidos. Esta etapa finaliza cuando realizas tu profesión perpetua, que marca tu incorporación definitiva a la congregación de los religiosos amigonianos.

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